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EDUCACIÓN ¿PARA QUÉ? reflexiones desde la academia y las ciencias sociales
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Educación ¿Para Qué? reflexiones desde la academia y ciencias sociales

Parecería de Perogrullo preguntarse Educación ¿para qué? El ser humano, en el mundo entero, ha llegado al convencimiento de que la educación es una herramienta de su propio progreso y el de su familia. Intuitivamente, aunque ella misma no haya tenido educación formal, una madre de familia, lo mismo en Ecuador que en Bangladesh, aspira a que sus hijos se eduquen o «adquieran educación», como también se dice. Ella sabe que aprender a leer y escribir, a sumar y restar, va a ser una puerta para que sus hijos entren a otro mundo, en el cual, quién sabe, podrán encontrar otros peldaños y ascender en habilidades para ganarse la vida.

La educación existe porque los seres humanos nos comunicamos. Los antropólogos dicen que la evolución hacia el lenguaje humano tomó millones de años. La producción vocal voluntaria es un componente muy nuevo, pues ningún primate lo tiene, excepto los humanos. Y esta se debió sobre todo a la motivación, porque los humanos desde niños somos ultrasociales. Los demás primates también son sociales, pero los humanos somos ultrasociales. ¿Y a qué se debe eso? Quizá los antepasados de los humanos tuvieron que transformarse en una especie muy cooperativa por ciertas presiones selectivas durante los últimos siete millones de años. Si se observa a la especie humana, lo que más sorprende es su nivel de cooperación.

La evolución, en el ser humano, del lenguaje y las habilidades cognitivas de aprender, imaginar, planear son clave en su historia y en la historia de lo que llamamos educación. Durante centenares de miles de años, educar fue una cuestión práctica, de supervivencia: cómo organizarse para cazar un mastodonte, cómo tallar una punta de flecha, cómo hacer cerámica, cómo y cuáles frutos comer. Desde su salida de África, hace 50 000 y 60 000 años, aproximadamente, los seres humanos se desperdigaron sobre el planeta a una velocidad sorprendente, y los hitos de su evolución fueron consecuencia de los estímulos externos y de la inagotable capacidad de adaptación de esta nueva especie que poblaba la tierra y se multiplicaba. A su vez, esa adaptación provenía de la observación, la acumulación de los conocimientos —que también quiere decir la acumulación de errores y aciertos— y de la transmisión de estos de generación en generación.


La educación siguió siendo una cuestión de tribu hasta la revolución neolítica. Entonces todo cambió: con la aparición de la agricultura llegaron los excedentes alimentarios y eso llevó a la especialización: la sociedad se dividió en agricultores, artesanos, orfebres, sacerdotes, guerreros; aparecieron las aldeas y la enseñanza especializada, en talleres, cuarteles y templos...

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Domingo, 05-Septiembre-2010