El presidente Correa culmina sus cuatro años con altos niveles de popularidad. Varias son las razones de este hecho. Una de ellas es la prioridad gubernamental dada a lo social, en particular a la educación. Eso lo valora la gente: aplaude la política educativa.
Después de la fase de guerra de independencia vino la de la construcción de la nueva institucionalidad. De la primera, luego de desplegar su genio político y militar, de realizar inmensos sacrificios materiales y humanos y de recorrer los más inhóspitos caminos, desde Venezuela hasta Bolivia, salió cargado de fama, admiración y gloria, se lo nombró “Libertador”, el título más alto otorgado a un líder de la época.
Era un día muy especial. Todos en las casas y en el barrio se alborotaban. Las jorgas de amigos o las familias se organizaban para despedir el año. El acto central giraba alrededor del año viejo: la elaboración de los muñecos, los carteles, las viudas' Previamente los "mayores" habían discutido el tema y estaban nombradas las comisiones respectivas. A medida que avanzada el día toda la calle se inundaba de un ambiente de fiesta y de un olor a eucalipto producto de las ramas traídas de los bosques del Pichincha con el objetivo adornar la "cabaña" en la que se refugiaban los personajes de llenos de aserrín.
Son días cruciales. La comisión ocasional de la Asamblea responsable de la ley de educación general redacta la versión finalísima que será votada los próximos días. La responsabilidad de dicha comisión presidida por el asambleísta César Rodríguez es delicada, como es la de toda la Asamblea ya que tratan una de las normas más importantes para la vida de las personas y del país, que no debe ser pensada solo para la coyuntura sino para los próximos cincuenta años.
Llegó con 10 dólares en la mano, reunidos centavo a centavo por la venta de los periódicos del día y los entregó al improvisado comité de vecinos creado entre la tensión, angustia y serenidad para encarar el desastre en medio de la despreocupada y enfiestada ciudad de Quito. Este fue uno de los primeros gestos de solidaridad frente a un incendio que dejó a cuatro familias pobres sin nada, absolutamente nada.






